Seguimos hablando de las Misiones Pedagógicas

El martes pasado acudí a una charla que tuvo lugar en la Facultad de Educación de la Universidad de León , por motivo de las fiestas en dicho centro. Desde mi punto de vista fue un poco aburrida en algunos momentos porque lo único que hacía el ponente era leer el guión de la exposición, aunque supo arreglarlo con comentarios graciosos e interesantes. El encargado de la charla fue D. Eugenio Otero Urtaza, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela.

Se habló de la labor de Manuel B. Cossío  respecto a las Misiones Pedagógicas.  Fue presidente del Patronato de Misiones Pedagógicas y de la Fundación Sierra-Pambley. Desarrolla la idea de la escuela activa a través de las excursiones y los trabajos manuales. Dio importancia a la vida al aire libre y a la educación a través del juego deportivo. Su objetivo fue formar personas libres, armoniosas en el conjunto de sus facultades, además de defender el papel del maestro rural.

El Patronato de Misiones Pedagógicas se crea por un Decreto el 29 de mayo de 1.931. Su servicio más importante va a ser el de bibliotecas. Por aquel entonces se produjo la campaña de lectura más significativa y de mayor vigencia hoy en día. Se hicieron lecturas públicas y sobre todo de romances. En el Patronato también existía el servicio de Música, Cine, Teatro,… Se organizaban cursos para la formación de maestros.

 

 

Nunca se sabe lo que te puedes encontrar…

Investigando en el CNICE he encontrado una página sobre recursos educativos. En el área de Matemáticas se observan diferentes proyectos para desarrollar. Uno de ellos se titula “La oca (de las tablas de multiplicar). Está muy bien porque puedes configurar las actividades, te viene una guía didáctica, …

También nos podemos encontrar un documento que habla de “Las Tecnologías Audiovisuales en el Currículo de Matemáticas”. Explica cómo la sociedad ha entrado en la era de las nuevas tecnologías y la evolución del área de matemáticas. Me parece un tema muy interesante porque se habla de cuestiones muy importantes a tener en cuenta como futuro docente.

 

The machine is us

Hace unos meses, en el curso de verano de Chiti y Fernando aprendimos muchas cosas sobre la web 2.0 (qué es, por qué está formada, para qué sirve,…).Durante el curso vimos muchos vídeos del tema, y hoy por casualidad he vuelto a ver un vídeo que me gustó mucho.Espero que también a vosotros os guste, porque merece la pena verlo.

No tuvimos más remedio que darnos la vuelta.

Aunque este post no tenga que ver nada con matemáticas, me gustaría comentaros la cena de anoche.

Todos estábamos ansiosos por ir a una pizzería italiana que nos había comentado César. Yo me acordaba de haber comido allí alguna vez pero hacía ya mucho tiempo. Después de reunirnos todos en el punto de encuentro (Tutatis), nos fuimos directamente a cenar.Estábamos un poco extrañados porque no había mucha gente por la calle, pero todo cambió cuando entramos en el restaurante.

Sin más dilaciones, me dirigí a hablar con el responsable de comedor.Le comenté que éramos 8 personas.Él me respondió que si no habíamos reservado mesa no íbamos a tener ninguna posibilidad de cenar allí.Rápidamente miré a César y éste me explicó que no había llamado para reservar porque le dio mucha pereza el tener que llamar.

Después de muchos quebraderos de cabeza decidimos ir al restaurante chino “La Gran Muralla”.Al principio no estaba muy convencida de la alternativa de comida, pero viendo la cantidad de gente que había y la buena pinta que tenían los platos, me alivié.Parecerá una bobada, pero cuando veo a un chino pienso en la típica leyenda urbana de que nunca he visto a chinos en un tanatorio.

Estudiamos la carta muy detenidamente.Al rato, vino el camarero para tomarnos nota.Fuimos pidiendo uno a uno, hasta que de pronto llegó a César que le pidió una sopa de aleta de tiburón.En ese momento yo no supe si reirme o llorar, porque es el típico plato que no pediría por temor al aspecto de la sopa.

Cuando le trajeron la sopa, la miró atentamente un buen rato.Ojeó cada milímetro de fideo chino y la apartó de su lado.Nos dijo que no la iba a probar porque sólo de verlo le daban ganas de vomitar.Imaginos lo que pasó a partir de eso.Estuvimos toda la comida tomándole el pelo y algunos hasta la probaron.Nos comentaron que no tenía mal sabor;es más, parecía sopa de champiñón en vez de aleta de tiburón.

Después de esta gran experiencia os aconsejo de que convezcais a alguno con los que vais a cenar para que pida SOPA DE ALETA DE TIBURÓN, no solo por probarla sino por ver la cara del que la pide.