Hace unas dos horas llegaron mis padres al aeropuerto de León, después de haber pasado unos días en Santa Cruz de Tenerife.
Mi madre me trajo el periódico editado por la Universidad de La Laguna, porque venía un artículo interesante sobre la fuerza de las matemáticas.
Estamos rodeados de números. Todos los días leemos en prensa, los oímos en radio y televisión y hasta en las tertulias del bar. Introducir números en nuestro discurso parece que le da más fuerza y credibilidad a lo que digamos. “Las matemáticas tienen la fuerza de la verdad de la verdad absoluta, pero muchas veces se utilizan mal”, afirma Antonio Martiñón, Catedrático de Análisis Matemático de la ULL.
Estuvimos en su conferencia El poder de los números.verdades y mentiras, impartida en el marco del curso de Ciencias y Pseudociencia. De allí salimos con la conciencia de que la próxima vez que utilicemos un dato en nuestros reportajes tendremosmucho más cuidado.
Vivimos en una sociedad basada en el número. Aunque no nos demos cuenta, a la constumbre de cuantificar todo lo que se pueda, se ha añadido en los últimos años la digitalización de todo. Pero la charls iba de otro tipo de numeralización mucho más palpable y en la que es mucho más fácil darse cuenta cuando los números se utilizan de manera incorrecta.
LOS PORCENTAJES.
Recurrir al porcentaje es algo cotidiano. Un porcentaje es la proporción con respecto a un todo, por lo que esa totalidad, el 100% tiene que quedar claro, si no, dejaría de tener sentido emplear el porcentaje.
Es muy frecuente, sin embargo, omitirlo, creyendo quizá que se sobreentiende y provocando informaciones confusas o ambiguas.”No tiene sentido decir aprobó el 43%. Cuando se habla de un porcentaje siempre hay que decir el 43% de qué. Lo correcto sería aprobó el 43% de los alumnos presentados, porque incluso uno podría tener la duda, si se refiere a alumnos presentados o a alumnos matriculados”, comentó Martinón.
En el manejo de porcentajes suelen cometerse además errores de bulto, que el profesor demostró con ejemplos sacados de los periódicos:”Si algo cuesta 100 y es recargado un 20% nos costará 120. Pero al revés no es lo mismo. Si algo cuesta 120 y lo reduzco en un 20% eso no nos lleva a 100, nos lleva a 96″.