La evaluación de los alumnos de Primaria y Secundaria será «continua, sumativa y de progreso» desde el curso próximo, es decir que no se referirá a exámenes escritos puntuales, sino que el resultado será la nota del final de curso, la que consta en el acta, con lo que se recupera el mismo concepto de la Logse.
Así lo explicó el director general de Ordenación Académica del Ministerio de Educación y Ciencia, Juan López, quien también indicó que el tradicional libro de escolaridad con anotaciones manuscritas dará paso a un documento oficial informatizado de historial académico, con las mismas características y validez.
Precisó que el cero desaparecerá como calificación final, aunque sí puede ser la nota de un examen concreto.
Es una evaluación que mide el progreso del alumno desde el primer día de clase hasta el último, ya que si no asiste pierde la escolaridad a partir de un número de faltas, argumentó.
«Creemos que todos los profesores consiguen algún progreso a lo largo de un curso cuando un alumno va a clase (..); por lo tanto, desde este concepto de evaluación, el cero es imposible», matizó.
Indicó que la norma anterior, cuando gobernaba el PP, contemplaba el cero porque atendía a un concepto de evaluación vinculada «solamente a exámenes escritos».
Las calificaciones se expresarán con los mismos términos en Primaria y Secundaria Obligatoria, como con la Loce: insuficiente, suficiente, bien, notable y sobresaliente.
En ESO, se añade la equivalencia numérica entre 1 y 10 por la necesidad de medias aritméticas de las notas para determinados fines.
Con la Logse se manifestaban conceptos como «progresa adecuadamente» y «necesita mejorar».
Diario de León (16/03/2.007)